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¿Ofendería a Jesús La Plaza de la Familia?

Fue recientemente inaugurada, en un pliegue de la costa verde entre Magdalena y San Miguel, la llamada Plaza de la Familia, un nuevo espacio público de 5,003 metros cuadrados de área verde. En el centro de esta nueva plaza hay una escultura de unos 4 metros, del escultor Johnny Anaya Lizarme.

Nada se ha informado sobre cómo llegó a concebirse y financiarse este espacio pero los alcaldes de Magdalena del Mar, Francis Allison, y de San Miguel, Eduardo Bless, expresaron que  tiene como objetivo la revalorización de la familia como núcleo de la sociedad.

A primera vista, nada que objetar, sin embargo al ver la escultura notamos que está representada una familia de un solo hijo siendo que en el Perú la fecundidad es de 2,4 hijos por mujer y el límite de reemplazo intergeneracional es de 2,1 hijos por mujer. Por simple sentido común hubiera sido pertinente una familia con una hija y un hijo.

 

 

 

 

 

Se trata por otro lado de una familia de rasgos caucásicos, no exactamente representativa de la familia promedio peruana.

Al acercarse a la estatua el paseante comprende que no se trata de una familia cualquiera. Se trata de la familia de Jesucristo, también conocida como “La Sagrada Familia”.

 

Viene entonces la primera pregunta, incómoda pero inevitable: ¿Siendo el peruano un Estado laico, es razonable, o hasta legal, que los municipios financien o incluso avalen, lo que es abiertamente proselitismo religioso?

 

Sea o no legal, este proselitismo religioso católico desde el Estado es ofensivo para todos los peruanos de confesiones religiosas otras, y bien peruanas tal como son las creencias indígenas ancestrales y fenómenos religiosos como los «israelitas» de Ezequiel Ataucusi.

Se entiende sin embargo el porqué de lo caucásico de la representación, el escultor es un artista de imágenes católicas y obviamente el color de Dios es blanco-rubio en un país de ideología supremacista blanca, enfermo por lo tanto de autodiscriminación. ((((Ver al respecto http://vidasecadalsol.com/la-celebracion-imprescindible/)))))  Las estampitas con imágenes de niños y ángeles rubios son monopólicas en primeras comuniones y bautizos.

Pero surgen más preguntas, poniéndose a pensar. Ni entraremos en el debate sobre potenciales familias formadas por personas del mismo sexo y sus hijos. Según la ley vigente en el Perú, familias de este tipo serían imposibles.

Y lo que piensan al respecto los de “Con mis hijos no te metas” ha sido expresado en varias manifestaciones.

Pero ¡hey! Limitándonos a familias con padres heterosexuales…

¡Jesús tenía hermanos!

Mateo es bastante explícito en sus evangelios. Por ejemplo cuando hace la crónica de lo que los vecinos comentan ante un Jesús que se proclama enviado de Dios: «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?” Evangelio según San Mateo 13:55-56

La iglesia católica, contra las evidencias de los estudiosos de los textos antiguos, niega que fueran sus hermanos.

 

Alega que serían primos de Jesús o hijos de un antiguo matrimonio de José. Dicha tergiversación busca desde luego sostener la virginidad de María y su impregnación por el Espíritu Santo.

 

Por un momento pensamos que La Plaza de la Familia incluía también al padre biológico, el Espíritu Santo (¡Vaya oxímoron!). Pues hay una palomita rondando la escultura en los pilotes circundantes. 

Y recuerden “bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma” (Lucas 3:22).

Pero es difícil asegurarlo.

Lo que es un hecho es que la intervención del Espíritu Santo puso a José en una curiosa posición de segundón, dicho con objetividad. Algo así como el mayordomo de Batman y Robin: es parte del equipo, pero no un superhéroe. ¿Es esta la razón por las que los hermanos de Jesús no están en la foto?

Nos preguntamos qué pensaría el propio Jesús de esta exclusión en un monumento que intenta subrayar la unión de la familia. Así sus hermanos fueran los hijos de un matrimonio previo de José, como extrañamente sostiene la iglesia católica, ya dijo el Papa Francisco que los divorciados “no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros activos de la Iglesia” (Exhortación apostólica post-sinodal del Santo Padre Francisco “Amoris laetitia”).

¡Menos razón aún para excluir a sus hijos!

Por lo demás, casi el 30% de los hogares del Perú cuentan con una jefa de familia y son muy comunes también los hogares extendidos, que incluyen hijos de previos matrimonios, o adoptados de hermanos fallecidos.

Por todo lo que sabemos de Jesucristo, dudamos seriamente que aprobara esta supresión de sus hermanos en una imagen que representa a su familia. 

 

Es muy posible que  Juan Luis Cipriani, quien bendijo la escultura, tendrá en su momento que responder por esta bajeza ante el tribunal divino —además de por su actuar en Ayacucho durante la guerra entre peruanos de los 80’s.

 

Si bien en el Perú hay un buen porcentaje de católicos, no significa que apoyen la versión fundamentalista y de voluntad ignorante que impulsa gente como Cipriani o los iluminados de “Con mis hijos no te metas”.

Últimamente este sector de la opinión pública se está pasando de la raya.

Han lanzado una cruzada militante y organizada para borrar los límites entre un Estado laico y uno gobernado por una religión.

Pregúntese amig@ si usted quiere vivir bajo una especie de sharia católica definida por los elementos más retrógradas, y muchas veces los menos educados, al interior de la iglesia y la sociedad.

Que se naturalice este bullying de la iglesia católica al Estado, o peor aún que la iglesia controle al Estado desnaturaliza la democracia. 

Si no le gusta esa perspectiva, si valora un Perú pluricultural, de mente libre y racional, considere esta Plaza de La Familia como una señal de alarma. Se quieren tomar el Estado.

¡Hey! Respetos guardan respetos.