La asombrosa conciencia literaria de Alan García

Alan García se suicidó, conmocionando al Perú, en alguna medida.

Esto merece algunas reflexiones, de tipo ético, pero también de ontología de la literatura.

Empecemos por lo ético.

Alan García generaba mucho odio, expresado en agresión o en mofa, y en últimas en una deshumanización en la cual La Vida Secada Al Sol participó, debemos reconocerlo, desde nuestra página de twitter, @lavidasecadasol, en que lo troleábamos con cierta frecuencia.

Las razones de esta amplia antipatía del Perú hacia Alan eran 4: por encarnar políticas odiosas, por inepto, por corrupto, por amoral.

En cuanto a lo primero, pensamos que no debimos personalizarlo. Uno puede pensar lo que quiera respecto a lo que es correcto como políticas de gobierno, pero ver como criminal a alguien elegido en democracia por aplicar una agenda política contraria a la de uno es una perversión política en la que lamentablemente la izquierda latinoamericana cae mucho, y la derecha siempre. 

Finalmente, mucha gente pensaba como García en muchas cosas (tanto en su primera como segunda versión). Debemos aprender a derrotar ideas que nos parecen odiosas sin odiar a las personas que las encarnan. Es la base de la democracia.

Aún más equivocado es odiarlo por su ineptitud o errores. Quien ha vivido la experiencia de administrar recursos públicos e implementar actividades de desarrollo, así sea en una ínfima parcela comparado a lo que es un país, sabe que puede encontrarse con potenciales consecuencias álgidas en ciertas decisiones.

Es muy fácil criticar a quien está al mando, pero cuando se entiende el peso de la responsabilidad, no debería generar tanto odio sus miopías, ineptitudes y errores.

Hay tanto intelectual de café parisino que pontifica sin evidentemente saber un carajo sobre la vida real y activa.

En cuanto a la corrupción hay que tener tolerancia cero, y lo que está sucediendo en el Perú es estupendo, pero a menos que estemos a favor de la pena de muerte contra “los malos”, el suicidio no debería alegrarnos.

La amoralidad de Alan García era patente, pero en un mundo político amoral en el que “se necesita” ser amoral para surgir y mantenerse.

Queremos otra cosa desde luego. Y una nueva política peruana pasa antes que nada por la construcción institucional y por buscar a aquellos políticos excepcionales que puedan andar en el fango sin mancharse las plumas.

Alan no estaba hecho de esta madera fina. Era más bien el típico político pendejerete que ha gobernado al Perú desde la independencia. ¿Pero merece un odio a muerte quien finalmente no hace más que encarnar su sociedad?

Alan debió ir preso, debió pagar con todo lo que el sistema legal indicara. Pero en tanto que humano, atrapado en circunstancias ¿no hay espacio para un grado de compasión, en una apreciación integral del fenómeno?

No creemos que Alan García se haya suicidado por eso exactamente, pero en algún nivel sí debe haber sentido el odio profundo que se le tenía, la deshumanización.

 

 

 

 

 

 

 

Ahora bien, su último acto sí produce un curioso respeto desde una dimensión que es precisamente la que más interesa a La Vida Secada Al Sol, como depósito de ideas sobre la epistemología y la ontología de la literatura que somos:

La dimensión del Alan como personaje literario e histórico.

Admiramos a la gente que busca vivir una vida literaria, que tiene consciencia de la historia que es su vida, que busca ponerse en escenarios literarios y valora los simbolismos en sus actos. A este arte le llamamos Literatura Esculpida.

El Alan presidente a los 36 años, el Alan que regresa viejo, con discurso contrario (como un Wittgenstein criollo), a volverse a poner en el centro de la Historia del Perú, siempre tuvo un alto grado de consciencia literaria, de la historia que vivía y la Historia que hacía.

Y aunque se le odiara, en esa dimensión no dejaba de ser especial.

Pero su figura, física y oratoria, se había desgastado y ensebado hasta convertirse en un hazmerreir en los últimos años. Bastaba ver su twitter y las 1000 burlas e insultos que producían su “preocupación” por la anemia, o la economía.

Ir a la cárcel por corrupto sería el capítulo final que lo confirmaría como otro político anodino más, que gobernó, robó, estuvo preso, sin pena ni gloria.

No creemos que Alan temiera la cárcel, que iba a ser dorada y posiblemente reducida. Alan se mató por controlar la historia.

Meterse un tiro para darle otro giro a la historia, para controlar la narración añadiéndole el grado adecuado de drama y literaturalidad que la vuelve de nuevo excepcional es un acto impresionante.

Desde una perspectiva puramente literaria, hay que decir que Alan tenía el ego, o los egos, bien puestos.

Por Alejandro Carnero

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12 pensamientos en “La asombrosa conciencia literaria de Alan García

  1. Victoria Velásquez B.

    Estoy un tanto sorprendida por las calificaciones hechas así con tanta ligereza, describiendo un ser totalmente ruin , como decir , amoral, corrupto, inepto, has analizado el significado de cada palabra? Creo que no. Ésta persona no merece estos calificativos así alegremente sin analizar y enterarse de sus actos de su vida que tuvo una relación con nuestro pueblo, es verdad que hubo errores, pero también muchos aciertos, su vida como hombre como padre, no era amoral, lo que se le acusa no hay nada probado, sólo lo que la prensa y el poder del momento 30 años a tratado de undirlo y más aún continua con mucha fuerza.
    Una persona que ama la literatura, la poesía, el comunicarse con las personas con arte, con decencia, es una virtud que muy pocas personas la tienen, y eso se cultiva toda una vida, lamentablemente, no estamos acostumbrados a tratar así, sino al insulto, a la bajeza, humillación, etc. Y Alan García era una persona fuera de serie. Bueno , de alguna manera me llamo la atención tu artículo, espero que mejores y seas, profundo y analítico.

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    1. María del Rosario Morales

      Totalmente de acuerdo con usted Srta. Velásquez, aunque me resulta curioso (y hasta un poco gracioso) este análisis de la vida secada al sol…

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    2. Herminia Contreras Boza

      De acuerdo con usted. Además hay que decir que describe de mala manera al Alan de izquierda de su primer Gobierno, el cual fue, a mi parecer, hasta menos corrupto que el de Toledo, Humala, PPK y el último Vizcarra. Los que asesoraron a AGP en su primer Gobierno y luego le dieron la espalda culminado su 2do. Gobierno, se convencieron que no pudieron sacar nada de él entonces tuvieron que aniquilarlo como sea, recordemos que él aún retirado marcaba la agenda política en los Gobiernos de los que antes mencioné, él puso las «chapas políticas» que perduraron, recordemos por ejemplo lo de «reelección presidencial» que logró parar las intenciones de Nadine de elegirse como Candidata presidencial con la venia del establishment a pesar de que estaba impedida de candidatear. Y en este Gobierno lo de la anemia, que a su muerte está tomando tanta fuerza que el Gobierno ya se ha dignado tomar en serio este tema.
      Esto demuestra que AGP aún con el aniquilamiento en proceso todavía era un peligro para la argolla, para el establishment que gobierna.
      Nada se dice del segundo Gobierno que de acuerdo con personajes de la cultura, economía, etc. Fue el mejor de los últimos 50 años. Esto no se publica, sólo en algunos blogs se pueden leer y poquísimos analistas políticos se atreven a escribir. En la TV o periódicos populares no se lee nada, lo callan porque no les interesa o les conviene más el circo y los policiales.

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  2. Óscar Valverde Rojas

    Alan amoral? Es un calificativo muy sutil, el verdadero calificativo es que fué inmoral, un sujeto muy inteligente pero que esa cualidad lo utilizó para empacharse de poder, el fue un truhán, el suicidio era eminente por su perfil psicológico, por su arrogancia y soberbia, pero claro era mejor verlo en prisión que era la nueva morada que le esperaba por sus actos delicuenciales y que perjudicó y perjudica al país.

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    1. María del Rosario Morales

      Esa cualidad LA manejó (mismo género!!!) cómo va a ser: esa (femenino) y lo: (neutro)?!?!!; cuando uno critica, al menos debe manejar una calidad ortográfica!!

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  3. Javier

    El pillo Garcia ,no tuvo mas solucion que pegarse un tiro ,esa conciencia atormentada ,y ese ego colosal hizo corto circuito con la dimension histprica que creia tener ,despues de todo pasara como el pillo Garcia alias expresidente.

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  4. Juan Echevarría

    La historia lo juzgará. No tuvo el valor de enfrentarse a la verdadera justicia. Se le terminó la ayuda de jueces y fiscales que le archivaban todas sus denuncias por corrupción. No pudo escapar por la Embajada de Uruguay, su último recurso como cobarde, se aplicó su propio castigo con la muerte.

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